Home
>
Crédito y Préstamos
>
Evita el Círculo Vicioso: Crédito para Salir de Créditos Anteriores

Evita el Círculo Vicioso: Crédito para Salir de Créditos Anteriores

09/01/2026
Felipe Moraes
Evita el Círculo Vicioso: Crédito para Salir de Créditos Anteriores

En el día a día, muchas personas sienten que la deuda se vuelve una carga infinita cuando, al igual que en el ámbito personal, los gobiernos o las empresas piden nuevos préstamos para cubrir compromisos previos. México enfrenta en 2026 un panorama en el que el servicio de deuda absorbe recursos clave, limitando la inversión en proyectos de desarrollo y perpetuando la necesidad de más financiamiento. Este artículo explora el origen de esa dinámica y propone herramientas para romperla de una vez por todas.

¿Qué es el círculo vicioso de la deuda?

El círculo vicioso de la deuda ocurre cuando se solicita un crédito para amortizar otro existente. En el plano personal, es similar a usar una tarjeta de crédito para pagar el saldo de otra con tasas más altas. En las finanzas públicas, la analogía se plasma al emitir bonos o préstamos nuevos para cubrir intereses o déficit, creando una dependencia perpetua al financiamiento externo que limita la autonomía presupuestaria.

Este mecanismo se retroalimenta: cada nuevo préstamo genera un costo por intereses, que a su vez exige más fondos. Cuando ese servicio de deuda crece a niveles cercanos al 4% del PIB, como prevé México en 2026, se desvía inversión del desarrollo social hacia el pago de compromisos financieros, obstaculizando el bienestar ciudadano.

Causas fundamentales del sobreendeudamiento

Varios factores explican por qué gobiernos y particulares caen en esta trampa. Entre ellos destacan:

  • Aumentos constantes del déficit fiscal sin ajuste de ingresos.
  • Bajo rendimiento de proyectos de inversión y asignación a gasto corriente.
  • Reglas fiscales que no reflejan la verdadera carga de deuda histórica.
  • Contextos externos volátiles, como alzas en tasas de interés globales.

En el caso mexicano, solo el 61 centavos de cada peso de nuevo endeudamiento se destina a inversión, mientras que el 39 centavos cubre gasto corriente e intereses. Esta distribución poco favorable a proyectos de largo plazo obliga a buscar financiamiento adicional, encendiendo el círculo vicioso.

Consecuencias sociales y económicas

Cuando una parte creciente del presupuesto se dedica al pago de deuda, quedan menores recursos para educación y salud. En 2026, los intereses representarán 4.1% del PIB, mientras que la educación y la salud reciben 2.9% y 2.5%, respectivamente.

Este desbalance puede traducirse en mejores resultados médicos o educativos para miles de personas si se lograra reasignar aunque sea la mitad del pago de intereses. Además, niveles altos de deuda limitan la capacidad de respuesta ante emergencias o crisis climáticas, reduciendo la resiliencia nacional y la estabilidad económica a largo plazo.

Ejemplos nacionales e internacionales

México solicita alrededor de 4,349 millones de pesos diarios en 2026, cifra que supera ampliamente el nivel de 2025. A escala global, la deuda pública y privada alcanza los 307 billones de dólares, con países desarrollados rondando 100% del PIB y emergentes cerca del 50%. España, por ejemplo, ha tocado techos históricos de emisión para cubrir déficits y evitar crisis fiscales, aunque esto implica pagos de intereses cada vez más onerosos.

En los mercados emergentes, el servicio de deuda en moneda extranjera puede absorber hasta el 20% de los ingresos fiscales, atrapando a naciones vulnerables en una espiral que merma el crecimiento y encarece el financiamiento futuro.

Estrategias para romper el ciclo

Existen múltiples caminos para liberarse de esta dinámica perversa y recuperar la capacidad de inversión:

  • Fortalecer la disciplina fiscal con política fiscal responsable y disciplinada.
  • Incrementar la recaudación mediante reformas tributarias progresivas.
  • Priorizar proyectos con alto retorno económico y social.
  • Promover transparencia y rendición de cuentas pública en cada etapa del presupuesto.
  • Impulsar acuerdos multianuales que limiten el déficit estructural.

La clave está en destinar más de la mitad del nuevo endeudamiento a inversión productiva y no a cubrir pasivos previos. Solo así se puede aspirar a un crecimiento sostenido y a reducir de manera progresiva la proporción de deuda sobre el PIB.

Reflexiones finales y llamada a la acción

Romper el círculo vicioso de la deuda requiere recuperar el control de tus finanzas tanto a nivel individual como colectivo. En el caso de México, es fundamental rediseñar la regla fiscal para incorporar límites reales al déficit y asegurar que cada peso de deuda nueva financie crecimiento y empleo.

Como ciudadanos, podemos exigir a nuestros representantes mayor rigurosidad presupuestaria y participar activamente en foros de discusión para impulsar cambios. Solo con un compromiso compartido y estrategias concretas lograremos transformar un loop de endeudamiento continuo en un camino firme hacia la prosperidad y la autonomía financiera.

Felipe Moraes

Sobre el Autor: Felipe Moraes

Felipe Moraes escribe para MenteFija desarrollando artículos sobre organización financiera, toma de decisiones económicas conscientes y mejora continua de la gestión del dinero.